Pino Negro es el proyecto musical en solitario de Chema Barberarena (1984), músico cántabro afincado en Almería, nacido del silencio, la introspección y la necesidad de crear algo que perdure.
Biografía artística
Inspirado en la figura del árbol que da nombre al proyecto —el pino negro, que resiste el frío, el viento y el paso del tiempo en lo alto de las montañas—, la propuesta combina elementos del pop, el rock y el folk de los sesenta y primeros setenta, y del pop alternativo de los noventa en adelante con letras íntimas y cargadas de simbolismo, que abren grietas por donde entra la luz.
Hunde sus raíces en la resistencia. Se alimenta del silencio, del frío, de todo aquello que otros evitarían. Pino Negro no busca deslumbrar, sino enraizar. Nace del susurro, pero sin que falte el grito. Es un refugio para quienes siguen en pie cuando todo tiembla.
Cada concierto comienza con la lectura de un manifiesto, un acto íntimo y poético que invita a conectar desde la profundidad. El recordatorio y el reto es crear canciones que resuenen más allá del ruido.
«En lo alto de las montañas, donde el frío muerde y el viento arranca lo que no está bien sujeto, crece el pino negro. No es el árbol más alto, ni el más frondoso. No busca deslumbrar. No necesita más que sus raíces firmes y su voluntad de seguir en pie.
Aquí, en este espacio que ahora compartimos, Pino Negro es más que un nombre. Es una declaración. Un refugio para quienes entienden que la belleza no siempre es estridente, que la fuerza se mide en resistencia y que las historias más valiosas son las que han sobrevivido al tiempo, a las tormentas, a los inviernos más duros.
Pino Negro es música nacida de la soledad pero abierta al mundo. Es la voz de quien sigue adelante cuando todo lo demás cae. Es la sombra en la que descansan quienes buscan su lugar.
Porque en cada herida, en cada grieta, en cada nota que resuena en la oscuridad, hay vida.
Y nosotros, como él, somos auténticos supervivientes».